La culpa es un complejo sentimiento que se genera en base a la responsabilidad, el remordimiento, la autocrítica, la condena por tus acciones, etc. Ha existido desde siempre, particularmente en las mujeres.A pesar de que intentes silenciarla, la culpa está presente, indicándote lo que está bien y lo que está mal, juzgándote de una manera u otra… Pero, ¿quién dice qué es lo correcto y lo incorrecto?, ¿quién es el juez? Tú eres tu protagonista, por lo tanto, es muy bueno que te cuestiones estos puntos, ya que te harán reflexionar sobre tu vida… Lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno o malo para ti debes reflexionarlo tú misma, así evitarás sentirte culpable por lo que otros esperan de ti. ¡No te castigues!
Es importante que intentes controlar la culpa, conociéndote a ti misma… de lo contrario, puede bloquearte, y evitar que continúes adelante, con tus éxitos y tus fracasos, pero viviendo tu vida, de la mejor manera que puedas… Es normal que sientas culpa cuando: - no puedes cumplir con todo lo que te propones - las exigencias te sobrepasan - fracasas en tus metas personales (laborales, familiares, de pareja) - no puedes cumplir con las expectativas de todos los que te rodean - no te sientes como quisieras - no te sientes feliz con la vida que llevas y no encuentras la solución para cambiarla
¿Quién no se ha sentido culpable alguna vez?, ¿quién no ha temido a la soledad por no cumplir con las exigencias de los demás?, ¿quién no ha hecho cosas que no quiere sólo para evitar culpas?... ¿quién no ha sufrido por todo esto?...
¿Cómo manejar la culpa?
La culpa, en definitiva, aunque es inevitable, no deja de ser peligrosa cuando es excesiva.
Es importante que tengas en cuenta estos consejos, te ayudarán a controlarla: - Evita el pensamiento dual. No todo en tu vida es blanco o negro necesariamente, también hay matices. Aceptar que no todo es tan bueno ni tan malo, puede ayudarte a que disminuyas tus exigencias. - No te compares con nadie más que con ti misma. Intenta ser la mejor en todo lo que haces, por más mínimo que sea. Pero, no te compares con los demás; es una competencia contigo misma. Reconocer tus logros, cualquiera que sean, te alejará de culpas y te sentirás mejor! - Ten en cuenta tus ideales y tus valores, pero reconoce que probablemente no sean compartidos por las personas que te rodean. - Cuando aparece la culpa, es bueno que la tomes como una señal e intentes reflexionar sobre ella. Pensar en ti misma y en tu vida es muy enriquecedor, y puede ayudarte a comprender el motivo de tu sentimiento de culpa. Si es valedero, es bueno que intentes revertir la situación que te genera culpa, si no lo es, te aconsejamos que reflexiones… Tu eres la protagonista de tu vida, no te castigues por culpas que has adquirido de los demás, y que no tienen que ver directamente contigo. - Si realmente sientes que te has comportado mal, y has causado daño a otros, no basta con sentirte culpable; lo verdaderamente importante es hacer algo para remediarlo. La culpa es pasiva, y debes procurar ser activa en tus progresos… - Reconoce tus propios errores, pero evita la queja y las críticas inútiles que te harán sentir culpable y te bloquearán. Sé tu misma la protagonista de lo que intentes cambiar de ti misma. Pero también reconoce tus méritos! No puedes estar en todo… No puedes ser útil para todos todo el tiempo. Recuerda esta sencilla frase: “todo no se puede” y acéptalo con alegría. No renuncies a luchar por lo que realmente quieres y te propones. Puedes sacar algo positivo de la culpa, sin paralizarte ni descalificarte. Da lo mejor de ti, lo más que puedas; con la tranquilidad de saber que has hecho tu mayor esfuerzo…
No te culpes por lo que salió mal, ¡siempre tendrás oportunidades para volver a empezar...
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