![]() No podemos parar el paso del tiempo. Sabemos que no somos eternos, pero duele ver como se pasan los años y vamos cumpliendo distintas etapas de la vida. Pasados los cuarenta para algunas, los cincuenta para otras, es inevitable enfrentarse con algún tipo de crisis vital. Podemos cuidarnos la piel, hacer ejercicio, mantenernos en forma, taparnos las canas pero imposible dejar de reconocer que ya no somos jóvenes. Miramos a nuestros hijos o sobrinos o los hijos de nuestras amigas y ellos son la juventud, la nueva generación que recién empieza.
Algunas mujeres en esta etapa ya son abuelas. Algunas perdieron a sus padres, otras los ven envejecer bien o mal pero ya tienen más de 70, 80. Algunas conservan el mismo marido, otras enviudaron, y otras se separaron, otras tienen segunda o tercer pareja y alguna que otra no se casó pero tuvo alguno que otro amor. Todas VIVIMOS lo mejor que pudimos. Algunas siguen con las mismas creencias de la juventud, otras resignifican su sistema de pensamiento, es decir se descarta lo que no sirve y se guarda lo que es bueno para cada una. Algunas conservan sus trabajos, otras cambiaron de profesión, algunas tienen muchos proyectos y otras sienten que es hora de bajar el ritmo. Sea lo que fuera que elegimos, es lo que tiene que ser para cada una. Algunas son tomadoras de riesgos y enfrentan el cambio con pasión y otras prefieren la calma y la serenidad para esta etapa de la vida. No hay recetas, ni bien ni mal, es el camino elegido por cada una. Lo importante es haberse tomado el tiempo para la reflexión y saber que no es que la vida me pasó por arriba, yo estoy eligiendo, yo soy dueña de decidir mi propio camino. Siempre tengo opciones. No podemos elegir muchas de las circunstancias que nos tocan vivir. Lo que sí podemos elegir son las respuestas de vida y de relación que damos frente a ellas. Es importante recalcar que esta etapa de la vida puede llegar a ser la más productiva para muchas mujeres. Si la maternidad o tu trabajo te consumió mucho tiempo y energía, quizás sea el momento de conectarse con esas cosas pendientes que tuviste que postergar porque tenías otras prioridades. Para muchas será tomar más responsabilidades sociales, políticas o tomar las riendas en algún proyecto que haga una diferencia en la vida de muchos. Para algunas será el baile, para otras la pintura, para algunas la escritura o para otras viajar. Para algunas será aprender a tocar el piano, aprender un nuevo idioma o probar el turismo aventura. No importa la actividad que elijas mientras lo hagas feliz de poder hacerlo ahora. Nunca es tarde para un nuevo amor sea éste una nueva pareja o una actividad que nos apasione. Y para terminar, en todo este camino recorrido hubo muchas mujeres que nos acompañaron en las buenas y también en las crisis. Nuestras abuelas, nuestras madres, nuestras tías, nuestras hermanas y también nuestras hermanas de la vida que son nuestras amigas. Es hora de agradecerles y de retomar contacto con alguna amiga olvidada o estar atentas si alguna nos necesita. Para las que conservan su pareja también es hora de agradecerles el camino recorrido juntos y de fortalecer todos nuestros vínculos familiares y de amistad que nos han ayudado a ser quienes somos hoy. Aunque la sociedad enaltezca la juventud y parezca que no nos da tanto protagonismo, las mujeres maduras tenemos mucho trabajo por hacer y mucho camino que recorrer todavía. Y ahora posiblemente con una libertad interior que antes no teníamos. Clr. María José Zorrilla www.counselinginaction.com.ar Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ![]() ![]() |
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