![]() La palabra entusiasmo proviene del griego y significa "tener un Dios dentro de sí". La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podía transformar la naturaleza que la rodeaba y hacer que ocurrieran las cosas.
Siempre me ha gustado esta explicación; porque hay algo de “divino” en el entusiasmo. Es una de esas emociones que nos llenan de energía y nos mueven a la acción. Como todas las emociones aflora espontáneamente. Está en nosotros dejarlo aflorar o sofocarlo: “No te hagas ilusiones”, “No cantes victoria”, “Siempre hay alguien que te pincha el globo”… y es que los golpes y las desilusiones nos llevan a ser precavidos y no darle lugar al entusiasmo. Ya no somos niños que saltan gritando YUPI porque viene la abuela; parecería que entusiasmarse es de niños o de ingenuos. Hoy hablamos de motivación. De motivar y motivarnos sobre todo en el ámbito laboral. No se entiende el liderazgo empresarial, o deportivo sin la motivación; ¡y es una gran verdad!. La motivación es el motor que está detrás de cada realización, de cada proyecto, de cada empresa. Pero para que se encienda el motor se necesita la chispa que lo enciende. Y esa chispa es el entusiasmo. De nada sirve que el equipo esté bien encauzado, que tengamos todo bajo control, y el trabajo organizado. Si falta el entusiasmo que enciende la chispa, entonces solo seremos personas corriendo tras una meta, poniendo voluntad y trabajo para obtener un resultado. En todos los aspectos de nuestra vida, en donde no hay entusiasmo: falta TODO. El entusiasmo tiene que ver con el optimismo; pero es distinto. Optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra; es ver el lado positivo de las cosas; pero desde una actitud pasiva, contemplativa. En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos. Solo hay una manera de ser entusiasta: actuando entusiastamente. Dándole lugar al entusiasmo, y dejando que se aloje en nosotros. La transformación empieza en el preciso momento en que logro compartir mi emoción y la contagio. El brillo de unos ojos me arranca una sonrisa; escucho tu plan y me apodero de él. Me hablas de tus hijos y quiero conocerlos, me cuentas de ese viaje y me tomaría el avión, te veo actuar y todo parece posible... Porque lo más maravilloso del entusiasmo es que es contagioso, se propaga como el fuego; y hace la diferencia! Por eso no hay motivación sin entusiasmo. Si tuviéramos que esperar a tener las condiciones ideales primero, para luego entusiasmarnos; entonces jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no “engancharnos”. No son "las cosas que van bien" lo que trae entusiasmo, sino que es el Entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas. La vida nos enseña que no todo es color de rosas, que hay obstáculos, y golpes bajos. Se puede ser prudente, pero no hay que generalizar. Que no se vuelva un hábito descartar nuestro entusiasmo y el de los demás. Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea. El entusiasmo es la magia que todo lo hace posible, y que nos abre la puerta a la esperanza. Se trata de dejar de lado la negatividad y el escepticismo, para dejar de ser incrédulo. Ser entusiastas con la vida, con quienes nos rodean y con nosotros mismos, vale la pena. Por sesiones de coaching personal, talleres para grupos o empresas comunicarse al 093 977 719 (Uruguay) o al e-mail Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ![]() |
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